Black Mirror, Genial Sátira a los Medios Masivos y Redes Sociales

15 Millions Merits

De vez en cuando la televisión inglesa sorprende con alguna que otra joyita, este es el caso de Black Mirror. Son tres episodios completamente independientes que tienen en común ser una sátira a los medios masivos y las redes sociales, de ellos ya se han emitido dos.

El primero de ellos se llama The National Anthem y  en un tono que va entre la comedia y el drama trata sobre una ficticia princesa (estamos en Inglaterra) que es secuestrada y sus secuestradores tienen una particular petición para liberarla, no quieren dinero ni que se libere a algún terrorista, quieren al Primer Ministro teniendo relaciones con un cerdo en vivo y en directo en televisión. La cosa alcanza niveles demenciales cuando la noticia se expande por todas las redes sociales, como YouTube, Twitter, Facebook, etc. En mi opinión el episodio habría funcionado mejor concentrándose en la comedia, con un tema tan ridículo -magistralmente ridículo- las partes dramáticas como que no terminan de encajar.

El segundo episodio se llama 15 Million Merits y es aquí donde ya podemos hablar de genialidad, con un episodio trágico que es una brillante mezcla de 1984, The Prisoner, Matrix y Fahrenheit 451 (y claro de Doctor Who, específicamente el episodio The Long Game de la serie 1. Toda la historia fácilmente podría transcurrir dentro de la estación espacial Satellite 5). Entramos derechamente al terreno de la Ciencia Ficción, estamos en un futuro indeterminado donde prácticamente todo es virtual, el protagonista es una especie obrero-prisionero llamado Bing (el genial Daniel Kaluuya) que vive en una pequeña habitación rodeado de pantallas de TV -paredes, techo y suelo incluidos- donde es obligado a consumir basura televisiva. Bing tiene un “trabajo”, al igual que cientos de personas más debe pasar horas pedaleando en una especie de gimnasio (suponemos para generar energía para este mundo de medios), allí junta méritos que le permiten comprar más basura televisiva, aplicaciones virtuales varias y por cierto poder apagar los comerciales, pero casi nada real. Lo único real en este mundo son la comida y la pasta de dientes. Sin embargo en una ocasión escucha cantar a una inocente chica llamada Abi (la bellísima  Jessica Brown-Findlay), se enamora de ella y en busca de algo “real” decide regalarle todos sus méritos para comprar el boleto de salida de este mundo, que nos es otra cosa que una audición en un reality show -clara parodia de American Idol o X Factor-. Abi por cierto deslumbra a todos con su canto, pero para poder pasar y salir de este mundo debe aceptar una perturbadora propuesta. Esto traerá inesperadas repercusiones para Bing.  En resumen una genialidad, de lo mejor que se ha visto en TV desde Torchwood Children Of Earth.

La serie concluye la próxima semana, se emite los domingos en Channel 4, con un episodio llamado The Entire History of You que se ve muy interesante. Si en el mundo actual ya estamos dispuestos a documentar prácticamente cada cosa que hacemos, ¿que pasaría si tuviéramos un chip de memoria insertado en el cerebro que grabara cada segundo de nuestra existencia?

Como decía, las historias son completamente independientes y no es necesario ver un episodio para entender otro.

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