Spoilers…

“Yes of course there’s going to be a third series – it was commissioned at the same time as the second. Gotcha!”

A las pocas horas de haberse emitido el tercer episodio de Sherlock Steven Moffat confirmaba via twitter la tercera serie. Como sospechábamos era muy muy improbable que la BBC terminara con de sus mejores series y eso que Moffat y compañía se aburrieron en las semanas previas de insinuar la muerte de Sherlock. Pero aquí ya sabemos que Moffat miente.

La confirmación que Sherlock sobreviviría vino básicamente en la escena inicial, si en ella nos anunciaban que el héroe estaba muerto lo más probable era que no lo estuviera. Lo importante era entonces ver como llegábamos a ese punto y vaya forma de hacerlo.

En The Reichenbach Fall vemos como Sherlock inexorablemente cae en la trampa final de Moriarty. Este a desarrollado un elaborado plan cuyo último fin es la muerte de Sherlock, pero no sin antes destruirlo por completo  (“I will burn you”) al quitarle todo su prestigio y convertirlo en un farsante, en un fraude. El plan de Moriary, para delicia de la oficial Donovan, es hacerle creer a todo el mundo que todos los casos de Sherlock son un fraude, que él lo planeó todo, que él cometió los crímenes y que incluso Moriaty es un actor contratado por Sherlock. La última parte del plan es el suicidio de Sherlock y es la única que falla (otra clave más que Sherlock viviría, pues este nunca se suicidaría), pero el resto es magistralmente diabólico.

Sherlock está en la cúspide de su fama cuando Moriaty entra en juego irrumpiendo en la Torre de Londres, el Banco de Inglaterra y una prisión con una especie código maestro, pero solo para entregarse e ir a juicio con Sherlock como testigo principal; por supuesto chantajea al jurado y sale libre solo seguir en su cruzada contra Sherlock (por cierto, ¿qué hace éste cuando sabe que lo visitará Moriaty?, ¿tiene lista su arma?. No, tiene listo el té. Genial).  Secuestra a los hijos del embajador estadounidense y convierte a Sherlock en el principal sospecho, lo hace huir y convertirse en un fugitivo (gran escena esa de Sherlock y Watson huyendo esposados por las calles de Londres). Lo convierte en blanco de asesinos en busca del supuesto código, que nos es más que otra trampa que ingenuamente – a estas alturas ya no puede pensar con claridad- Sherlock se cree; no existe tal cosa como ese código “mágico”. Y luego el golpe final: Sherlock es un fraude y el que ayuda en ello es Mycroft su propio hermano. Finalmente el propio Sherlock se da cuenta que su única salida es seguirle el juego a Moriarty y morir. La confrontación final tiene lugar en el techo, tal como sospechaba Sherlock él debe morir. Moriarty lo obliga a suicidarse: si no lo hace sus amigos morirán y el último detalle solo podrá salvar a sus amigos mientras Moriarty siga vivo… y en ese instante se suicida. Sherlock está atrapado, si quiere salvar a sus amigos no le queda otra alternativa que saltar del techo frente a los ojos de Watson. Pero evidentemente el héroe no puede morir y para ello contará con la ayuda de Molly, es irónico que la chica a la que siempre trató casi como parte del equipamiento sea la única en quien puede confiar en ese momento y la única que puede salvarlo (para los detalles habrá que esperar hasta la serie 3, pero apostaría que es el cadáver de Moriaty el que está en la tumba de Sherlock).  Es cierto, Sherlock vive. Pero el que se sale con la suya es Moriarty, literalmente ha quemado a Sherlock, a los ojos del mundo es un fraude.

En resumen gran episodio y gran guión de Steve Thompson. Benedict Cumberbatch está en uno de sus mejores momentos, está vez vemos a un Sherlock más humano, incluso uno que se quiebra al final. Martin Freeman por su parte es un lujo de Watson, increíble esa escena frente a la tumba de Sherlock donde realmente conmueve.  Y por supuesto está Andrew Scott como Moriarty, el mejor villano y psicópata visto en mucho tiempo. Lástima que muriera, pero creo fue una buena decisión, el tenerlo eternamente enfrentado a Sherlock habría terminado minando la serie.

Estamos recién en enero, pero creo que es seguro decir que Sherlock estará por lejos entre lo mejor del año. Felicitaciones a Steven Moffat y Mark Gatiss. El único pero… para cuándo la serie 3, ¿2012, 2013… 2014?.

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