Spoilers…

El último episodio de Sherlock que vimos, hace demasiado tiempo, terminó en un cliffhanger brutal: Sherlock, Watson, Moriaty, tiradores, explosivos y una piscina; la solución obvia era dispararle  a los explosivos mientras Sherlock y Watson saltaban a la piscina para protegerse. Pero no, el guión es de Steven Moffat y aquí afortunadamente  nada es obvio. ¿La solución entonces?, pues los Bee Gees -literalmente- vienen al rescate. En una jugada ridículamente genial suena Stayin’ Alive cortesía del ringtone de Moriaty y esa llamada cambia la suerte de nuestros héroes. Llamada proveniente de la misteriosa Irene Adler, mujer -THE Woman- en torno a la cual gira todo el episodio.

En el último tiempo y gracias al blog de Watson, Sherlock Holmes se ha convertido en una celebridad en internet (notable como Moffat se las ingenia para ponerle ese clásico sombrero) y eso llama la atención de esta Irene Alder, dominatrix que frecuenta los círculos de poder de Londres y que con la ayuda del consultor criminal Moriaty decide fastidiar a los hermanos Holmes. Pronto un desnudo Sherlock (otra genialidad de Moffat) y Watson son convocados al Palacio de Buckingham, alguna joven miembro de la realeza ha sido víctima de esta Irene Adler que tiene comprometedoras fotografías de ella. Pero Irene no quiere nada, ni dinero ni favores, lo que inmediatamente despierta el interés de Sherlock, lo que terminará siendo su perdición.

A partir de ese momento se inicia una compleja y brillante trama en busca de Irene y su teléfono-cámara (y su password), que no solo contiene las fotografías en cuestión, sino secretos que podrían derribar gobiernos y los indicios de un complicado y siniestro plan anti terrorista del gobierno. En medio de todo esto tenemos una mirada a la humanidad, o falta de humanidad, de Sherlock. Vemos como puede ser un genio, un idiota e incluso que es capaz de pedir disculpas, pero lo que finalmente lo traiciona es su gigantesco ego. Y aquí es donde Sherlock cae en la trampa, no puede evitar ir en ayuda de una damisela en apuros, descubre en solo 8 segundos -quiere impresionarla- que significa ese misterioso email y termina ayudando a Moritaty, que por ahora ha decidido fastidiar al otro hermano Holmes, Mycrof. Pero por supuesto Sherlock Holmes siempre tiene la última palabra y finalmente logra decifrar la password del teléfono-cámara, salvar el día y derrotar a Irene. Sin embargo al final, Sherlock como todo buen héroe nunca dejará de salvar a la chica y engañando al propio Mycroft se sale con la suya.

En resumen, muy buen regreso, genial guión de Steven Moffat. Destaca especialmente la relación Sherlock/Irene, tal vez la palabra romance le quede grande a Sherlock -o chica, para él el amor es claramente una desventaja, una falla a evitar a toda costa- pero claramente se siente intrigado, atraído y desconcertado por esta Irene (genial por cierto Watson proponiendo su segundo nombre “Hamish”  para el bebe). El tipo está realmente devastado cuando la cree muerta y después desconcertado y probablemente humillado cuando descubre que lo engañaron, pero no puede evitar sentirse atraído por ella. Probablemente la volveremos a ver. También destacan Benedict Cumberbatch y Martin Freeman geniales como Sherlock y Watson, Mark Gatiss como Mycroft Holmes y  la dirección de Paul McGuigan con ese uso del texto o la brillante forma de unir las diferentes escenas.

La próxima semana The Hound of the Baskervilles de Mark Gatiss.